miércoles, 5 de agosto de 2009

Capítulo 74: Imagina

Imagina las cosas que pudiera hacer contigo,
Imagina la paz y la ternura que sentimos,
Imagina lo dulce y lo divino que sería,
Imagina que juntos estaremos algún día



Esta noche estoy un poco de bajón, romanticona. Imagino que son ciclos solamente.
El desconocimiento de algunos asuntos, la dejadez de otros, el conocimiento de nuevas historias o personas, hoy me han marcado un poquitín. Y es que hoy, es de esos día en los que imagino, qué hubiera pasado si las palabras que dije tiempo atrás estuvieran dando su fruto.
Me ha dado por pensar que pasaría si las cosas que suceden por casualidad, nunca hubieran pasado porque hubiese hecho lo que tenía planificado en su momento.

No quiero decir con eso, que me arrepienta de nada de lo que he hecho/dicho, ni miro hacia atrás echándolo de menos. Solo, que imagino, que hubiera pasado si no hubiera descubierto a los TSD, si no hubiera tenido tanto tiempo libre, si no me hubiera equivocado al mandar un mensaje, si no me hubiera venido a Madrid, si no hubiera renunciado por orgullo a un puesto de trabajo, si no hubiera devuelto la llamada de aquel número de oficina, si no hubiera sido tan "graciosilla" y hubiera mantenido la boca cerrada, si no hubiera llevado aquella camisa blanca, si no te hubiera conocido, si no hubieras cambiado de opinión, si no me hubiera mudado, si no hubiera sido tan feliz estos meses, si no hubiera bailado, si no hubiera hecho que el verano terminase definitivamente.



lunes, 3 de agosto de 2009

Capítulo 73: Málaga: Palmeras, playa, vino y kinkis

¡Que viva la República Dominicana!¡Mira, una palmera!¡Maya!

Así empezaba a plantearse el fin de semana; gritos de guerra solo con sentido para unas cuantas.
Y es que, tras mi paso por el Caribe, y las vacaciones a las que Hanna, Joann y yo estamos acostumbradas, quedarnos el primero de agosto en Madrid era todo un castigo.

Un par de bikinis, unos minivestiditos, bronceador y los billetes del AVE. Que genial plantarse en dos horas y treinta minutos en la Costa del Sol!

Nos esperaba David, el recepcionista del Hotel Don Paco, altamente recomendable (el hotel), a parte de la humedad y el olor a sal, y un ambientazo por el centro lleno de RRPP que nos perseguían y nos regalaban chupitos por doquier.

Unos bailes para dejar el estres, un Duyuspikispanish? que nos hizo reirnos en toda su cara (es lo que tiene ir con la rubia) y un montón de locales con música "variada".

El sábado, tras levantarnos con una sonrisa en la cara, bajamos a desayunar a la cafetería de la esquina, y después, a la playita. Vereis, si os cuento a secas que estuvimos vuelta y vuelta, pues no tiene mayor chicha el día. Pero, si os cuento, que la Chenoa, el Jonny, la Deli, la Laura (con sus mayas/pijama)la Vane, la Naza y el Felipe, le pidieron también unas tumbonas al Fali, y se sentaron a nuestro lado, con sus bocadillos de chorizo, y sus botellas de Sandevid, el asunto cambia. Porque "desaaah", si la llegan a coger por banda, le clavan un palo que le atraviesa toda la "esparda", porque ellos, no tienen ná que perder en la vía!(no la del tren).
Imaginaos el plan, estuvimos bastantes entretenidas y metidas en la conversación (no porque quisieramos, sino porque con las voces no nos quedaba otra). Hasta que llegó ÉL. Lo mejor de Málaga si quitamos la playa, el sol, el vino moscatel, los boquerones, calamares y el argentino del Pub Chocolate. Parece mentira que perteneciera a la familia. Con un bañador rojo, una camiseta blanca de tirantes que enseñaba sus magníficos pectorales y su niña de la mano, nos mostró su torso en el cual, aparecía la siguiente inscripción:DEBORA.
Una hora al menos nos quedamos las tres embobadas intentando leer lo que ponía alrededor del ombligo: Débora, como la niña. O debora... en plan orden...
El caso, es que Raúl, el último personaje que se unió al episodio playero de Diario de Verano, nos hizo plantearnos que siempre hay alguien en todas las familias que tiene que destacar, en este caso, para bien dentro del clan kinki boquerón.

Por la noche, tras seguir la recomendación de David, fuimos hasta el Pimpi, una bodega típica andaluza, con autógrafos de muchos actores y famosetes en los barriles, y fotos de carteles taurinos y macetas en todas las paredes. Desde luego, bastante agradable, y muy ricas las rosquitas y la carne a la sal.


El domingo, tras apurar hasta las 11 en la cama, recogimos los bártulos que amablemente nos dejaron que guardásemos en el hotel, y nos fuimos de nuevo para la Malagueta.
El desayuno, a la carta y con un serlf-sevice de Colacao/agua/azúcar que nos quedamos muettas.

Y con todo el dolor de nuestras almas (y de algunas partes no acostumbradas a tomar el sol, que lo hicieron estos días), nos volvimos para recoger nuestras cosas e ir a la estación, camino de Madrid.

Un fin de semana de lo más aprovechado, de lo más relajante, de lo más divertido, con una banda sonora llena de canciones que no se nos olvidarán (excepto a Hanna, la de sfiusfiusifuimayaaaaa)


miércoles, 29 de julio de 2009

Capítulo 72: El hijo del Sol (Piloto)

-Discrepo , señor. En ningún momento pretendo buscar en mi prójimo símbolo de debilidad para sentirme más fuerte. Al contrario, en mi camino hacia la felicidad lo único que quiero encontrar es una reciprocidad en sentimientos, una igualdad en carencias y dones, una confianza ciega equiparada a la amistad más pura que te brinda un hermano. Pero busco la pasión, no la comodidad del cariño...

-Quítate el sombrero...

-No intente distraerme. No le voy a permitir ni una crítica más...

-Acércate.

-Mi paciencia ha tocado fondo y no tolero un comentario de ese tipo...

-Deja de hablar-continuó con rotundidad- Ven.

Y atrayendo hacia él su cara, sostenida por debajo de la mandíbula, la besó dulcemente. Ella mantuvo sus ojos abiertos durante unos segundos que le parecieron horas, a la vez que se preguntaba qué debía hacer, si separarse bruscamente y marcar con su palma el rostro de él, o dejarse llevar por el cálido sabor de sus labios.

-Me encanta verte cabreada- susurró con voz mansa

-No tiene vergüenza ninguna, ¡suélteme!

Pero a la vez que de su boca salía esa orden, su cintura se curvaba cada vez más, dejándose llevar por el abrazo de él, poco a poco más intenso y dominante.
Finalmente se dejó arrastrar por la tensión sexual que había entre ambos. Acababan de pasar del odio al amor en una frase, en una mirada sostenida que hablaba por sí sola.

Se fundieron como una pieza de cera cerca de una lumbre, y durante unos minutos fueron un solo cuerpo. Mientras todos seguían con su vida alrededor de aquel cuarto, tan solo el gemir de ella fue interrumpido cuando con su mano tapó su boca. Todo el mundo era ajeno a lo que estaba naciendo en aquel momento, y nadie les obligló a continuarlo.

Hacía tiempo que sus caminos se habían cruzado. Fue probablemente un cúmulo de circunstancias las que hicieron que se juntaran....


¿Te ha gustado? ¿Consideras que debo continuar escribiéndolo?

martes, 28 de julio de 2009

Capítulo 71: Con mis dedos

Os puedo contar con los dedos de mis manos.
Incluso, creo que necesito un pie. No sois muchos, pero habeis estado ahí cuando os he necesitado. A veces, hasta incluso apareceis por sorpresa, me conoceis bien y sabeis que si no sonrío es por algún motivo.

Con algunas, he convivido y trabajado compartiendo una de las mejores etapas de este ciclo; con otros, he tomado más de un café y os conozco desde que empezamos a compartir juguetes en el cole o apuntes en el insti o universidad; también estais los que os he visto un par de veces en mi vida, pero a través de una pantalla me aconsejais de manera gratuita y afectiva, y nunca cae en vacío; otro, pese al tiempo, la distancia y otras relaciones de por medio, me aguantas todas mis historias de novela rosa.
También tengo a alguien que llegó hace poco a mi entorno, y entre risas y lecturas, ha conseguido darme la confianza que necesitaba para no desmoronarme y seguir adelante.

El porqué de este post, realmente no lo se. O tal vez sí. Es importante que sepais que aunque pueda fallar muchas veces, de cada uno guardo un pedacito que me hace ser yo. Sois mis amigos.
Porque por lo que yo entiendo por amistad es lo que he conseguido con vosotros. Creo, que aún no me he peleado con ninguno de los mencionados. Y hasta creo, que ni tan siquiera he llegado a discutir.

Se que también, hay alguien más en distinta escala. Por suerte, o por desgracia, sobrepasamos una línea que nadie dibujó, y que tal vez no debieramos haberlo hecho. Y que ahora, no se en que lado estas. Pero tampoco se si quiero averiguarlo pronto, o dejar que pase el tiempo y que defina para ambos donde permanecer. Siento no poder aclarártelo aún.

Porque se que confío en vosotros, que habéis sido sinceros conmigo (siempre, por favor), que me respetáis es recíproco; os valoro, os pido consejo, os cuento mis historias y me aguantáis. Cada uno, no tenéis nada que ver con otro, ni en gustos, ni en ambientes, ni en edades, ni en trabajos, pero estais ahí siempre.

GRACIAS


miércoles, 22 de julio de 2009

Capítulo 70: Cinismos

Cínico es hacer creer que ha habido un cambio de sentimientos y se vuelve a querer, o tal vez, seguir queriendo y lo cínico es fingir lo contrario.
Cínico, es un beso a destiempo, con la única pretensión de marcar territorio.
Cínico, es planear la misma historia de siempre, la que nunca que se llega a realizar.

Lo mismo de cínico tiene tratar con la frialdad que trato cualquier tema de dos, sin darle importancia ya a nada... Porque realmente, he intentado encontrar algo que creo que no existe. Así que mientras busco algo similar a lo que había construido en mi cabeza, me voy a relajar, a empezar de cero, a intentar no hacer daño y sobre todo, a cubrirme las espaldas.

Intenté darlo todo, pero lo dí sin la certeza de saber si por el camino, iba a ir perdiendo intensidad. Tendré que certificar mis envios para asegurarme de que lo que hago, no lo hago en vano.

Cínico, es este post. Es uno de mis grandes defectos. La verdad, la dura y puta verdad, solo está en mis ojos.


domingo, 19 de julio de 2009

Capítulo 69: Don't stop the music

No quiero. Me niego. No, no y no. No me apetece volver a la rutina,quiero otra vuelta más
en mi barquito, en mi Sueño del Océano.
Volver de vacaciones siempre se hace un poco cuesta arriba, pero cuando he disfrutado tantísimo,
superando mis expectativas con creces, más aún.

Porque el hecho de que madrugar para desayunar recien llegados a puerto,mirando al mar,
la cantidad de cosas ricas que ofrecen, no fuera un suplicio, el resto del día se planteaba cuesta abajo.

Increibles playas de aguas cristalinas y arenas blancas, paisajes repletos de vegetación,
casitas de colores en cada una de las ciudades, especias, olores y sabores distintos y una gran
calidad humana por todos sitios, que con un inglés wachimeri por ambas partes, la conversación fluía sin
problemas.

Podíamos estar horas tirados en la costa, volver al barco, comer y disfrutar de las piscinas, del sol,
de los mojitos y de los juegos y música del buque. Unas cuantas medallas, premios y diplomas por hacer
el gamba en toda mi salsa.

Luego, un ratito antes de cenar, momento de chapa y pintura, y lista. Preparada para recibir la noche
con los brazos abiertos.
Cena, a la carta como señores, perfectamente atendidos. Un poco de espectáculo en el Broadway, y disco.

Música, música y más música por favor. Que no pare. Porque lo mejor del día, era terminar bailando
con alguien que me llevara en los merengues, salsas, bachatas y hasta los reaggetones más sucios. Mientras todas se morían
un poquito de envidia, yo tenía a un perfecto showman haciendome compañía.
Maldita obsión la mía,el no poder parar las caderas cuando algo pinchado por mi amigo DJ Junior estaba sonando.

A veces no hace falta terminar algo para saber que ha pasado y, dependiendo de la intensidad, puede ser tan perfecto como si hubiera concluido.

Un viaje, igual de increible que los que llevo hasta ahora. Algunas caras conocidas, que me hacían sonreir cada noche,
pero sobre todo, me quedo con la certeza de saber que la música, volverá a sonar, cuando los pies
pisen tierra firme.




miércoles, 8 de julio de 2009

Capítulo 68: Así, sí

Después de un día no muy bueno desde temprano, y bastante ajetreado en su continuidad, nada como acabarlo, con una ducha fría y una llamada de teléfono del que es hoy por hoy el hombrecillo más importante de mi vida: mi sobrino Marcos(3 años), diciéndome: Tita, te quiero. Así, sí.
¿Por qué cambiarán tanto luego?