martes, 27 de julio de 2010

XVI: Traumas

Siempre he tenido una rara sensación de presentimiento con mi muerte. Suena fuerte, eh?
No es tan duro como parece ni mucho menos, pero, y aunque no creo en la reencarnación, pues no es de mi religión, si pienso que algo tuvo que pasarme como para pensar así.
Y es que, no se por qué, pero siempre le he tenido mucho miedo a los coches. No montarme en ellos, pero desde niña, recuerdo ( y mis hermanos más y se mofan de ello) cómo cuando cruzábamos un paso de peatones yo indicaba a los vehículos que se pararan, haciéndoles un gesto con la mano de "stop".
Hoy en día, no hago eso. Pero, no se por qué cuando voy conduciendo tengo la sensación de que desapareceré de una forma trágica y joven....o a lo mejor no tan trágica, pero si en coche....Yo no quiero vivir 100 años y chochear desde los 60.Prefiero terminar con un final feliz.Son paranoias, lo se, pero no me da miedo pensarlo.
A lo único que le tengo miedo en esta vida son a las tormentas y al agua en cantidades industriales( y de eso si tengo trauma y el culpable de ello). Lo de morir, lo tengo tan asumido, que como dijo alguien sabiamente, " será lo último que haga".

jueves, 8 de julio de 2010

XV: La niña bonita

Nada tiene que ver el título con el desarrollo del post.
En concreto, ni siquiera he planeado de que iba a ir este post. Pero llevo días pensando en voz baja, miles de ideas que rondan por mi cabeza.
Y es que me subí a la noria hace unos meses, y subo, y bajo, y subo, y bajo....y cuando subo, hay vistas geniales, y todo me encanta, y vuelvo a ser la de siempre, riendo, haciendo bromas, bailando sola...pero cuando bajo, ay! cuando bajo me dan ganas de salir corriendo, donde nadie me conozca, dónde no haya ni metro que me obligue a reflexionar sobre falanges, razas, vestimentas y manías.
Cuando baja, quiero tirarme de cabeza antes de que pare, y que el señor de los tickets me pierda de vista.
No se si me sigues, supongo que no, ya que se por varios lectores a los que les gustaría que fuera un poco más explícita. Pero yo soy así. A buen entendedor, pocas palabras bastan.

Algún día, próximamente, desarrollaré ese tema de "falanges" que corroboro con cierta asiduidad. De momento, me escapo la semana que viene a volver a tirar los problemas al mar. Definitivamente, creo que me voy a hacer marinera, pues es sólo cuando me hallo ante tal inmensidad, cuando consigo estabilizarme, y parar este "cacharrito" arriba del todo, donde se divisan las estrellas, donde da la brisa, donde se respira el aire más puro, y donde un beso sabe aún mejor.



martes, 22 de junio de 2010

XIV: Tesoros

A veces, cuando nos han regalado algo que no esperábamos, sentimos tanta ilusión por ello, que nos asusta romperlo, nos da miedo que un día caiga al suelo y se parta, o que venga alguien con malas intenciones y nos lo quite.
Y lo que hacemos es esconderlo, lo guardamos, para protegerlo. Lo dejamos en el fondo del armario, allí donde están las sábanas de la cuna, y otros objetos que miramos de vez en cuando para recordar que fuimos inocentes y que necesitábamos que nos cuidaran.

Y entonces, eso tan bonito, eso que tanto nos gusta, se queda obsoleto, atrasado, hasta empieza a oler a viejo. Y para olvidarlo, lo vamos sustituyendo por baratijas que nos quitan las ganas de disfrutar de algo realmente bueno.

Pasa también, que de vez en cuando , hacemos limpieza, y sacamos todo eso del armario, sobre todo, con cambio de temporadas. Y nos lo encontramos. Eso que nos ilusionó tanto en su día, sigue intacto, pero ahora tiene otro color. Ya no sirve para lo que queríamos, pero aún así, nos encanta. Y probamos volver a utilizarlo, pero, pronto descubrimos que está pasado de moda, y aunque bonito, sí, necesitaremos estar al final de nuestras vidas, para darle todo el valor que en su día tuvo.

viernes, 4 de junio de 2010

XIII: Crash!

Sintió un crujido seco, un golpe que sonó a un boom, y de pronto, todo paró, todo se acabó. No supo distinguir si era el fin del mundo, si lo habían atropellado o si le habían pegado un tiro. Ahora que lo pensaba, la gente a su alrededor seguía paseando, y hablando tan normal. Y se tocaba toda la parte visceral y no sentía salir ni una gota de sangre.
¿Qué había sido ese ruido? Lo único que notó fue que su corazón hizo crash y empezó a palpitar más rápido.
Y como en un película rebobinada, comenzó a recuperar las imágenes que dos minutos antes había vivido.
Se había bajado de la moto, y en un intento de colocarse los pantalones correctamente, volcó su mochila del depósito. Ésta, cayó al suelo y su tarjetero salió disparado, se abrió y se esparcieron por la calle decenas de réplicas con su nombre.
Se agachó para empezar la ardua tarea de recogerlas y fue cuando una voz cálida y con acento del sur le llamó la atención para entregarle otro montón más.
Sus miradas se cruzaron. Ahora recordaba esos ojos. No eran negros, ni azules; pero tampoco eran castaños ni verdes. Tenían el mismo color que su cabello, el cual, ondulado, caía por los hombros tapando ligeramente su escote.
Lo mejor fue su dentadura: destacaban sus dientes correctamente colocados y le hacían tener una de las sonrisas más bonitas que nunca había visto.
Le dio las tarjetas, un hasta luego y se giró para emprender de nuevo su camino.
Entendió entonces de dónde venía ese crash. Y ahora, ¿que tendría que hacer?

lunes, 24 de mayo de 2010

XII: Aquí

No me escondo si te digo que te quiero. No me escondo cuando hablo de ti.
Mi amor es grande, y va creciendo día a día. Porque me has devuelto la sonrisa, porque me has devuelto la alegría y la fe en el amor.

Pero tienes que saber que he vivido. Y he conocido, al igual que tú. Y mi pasado ya no importa, porque quiero empezar de cero contigo. Y mi pasado, se quedó ahí, porque ahora quiero forjar un futuro contigo.

Puedo querer a otras personas, mi amor es grande, me han enseñado a servir al prójimo, a poner la otra mejilla, y a escuchar aunque me hayan hecho daño.
Mi corazón es grande en el sentido que caben muchos otros corazones. Pero también es posible, porque gracias al tuyo, late más fuerte, y siento que siendo feliz soy capaz de hacer felices a los demás.
Nada tiene que ver mi amor por ti, con el cariño hacia otros. No entiende de sexos, ni de sexo; no entiende de razas, ni de colores, ni de formas de vida, ni de culturas.

Mi motor eres tú, y mi sonrisa la generas tú. Y yo lo comparto, porque la felicidad hay que repartirla. Y algún día, pronto quizás, lo haremos juntos, dará igual el lugar, la época, o quién nos mire. Dará igual todo, sólo importará que estemos juntos.

Si no tengo amor, nada soy. El amor, disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites. El amor, no pasa nunca.

martes, 18 de mayo de 2010

XI: El último tango en Caribe

Resulta que hemos pasado un invierno demasiado mojado para mi gusto. Y resulta que llevaba seis meses sin vacaciones salvo los días de fiesta. Y resulta que tenía a tres buenos amigos dispuestos a acompañarme y disfrutar de una semana de crucero por México. Y también se da el caso, de que en el barco se encontraban personas que me apetecía ver.
Así que reuniendo todos estos resultas, Hanna, Lu, MiPseudoesposo, La Chacha Anita y las "señoras que acompañan a jóvenes en los cruceros", decidimos hacer las maletas y presentarnos en Cozumel un buen día de abril.

Es cuando pasas diez horas en un avión, que te das cuenta de lo lejos que está el país de destino. Pero, cada uno con su caso particular, el hecho es que hicimos lo posible por aliviar ese rato de avión. Y una vez embarcados, recorrer pasillos saludando a gente de otras veces como locos, en busca de... TI!!! perdón, no de ti, pronombre, sino de T.I, todo incluido, vaya.
Así que descubrimos lo que nos iba a enganchar gastronómicamente toda la semana: NACHOS CON GUACAMOLE!!!

A decir verdad, deseaba ese crucero por las siguientes razones: a) descansar; b) tomar el Sol; c) pasar de la gente que me come la cabeza en Madrid; d) bailar el Meme una vez al día; e) disfrutar con mis amigos; f) Ver a Bala.
Y lo conseguí. Todo excepto lo de descansar. A decir verdad, creo que para hacerlo tendría que tirarme una semana aislada metida en cama, debido a mi hiperactividad.

Me encantó Jamaica, con el agua de coco y la Señora bebiéndola y haciéndose amiga del rasta. Disfruté tumbada en la arena blanca de Cayman, inclusive, intentando hacer snorkel(me quedé en el paso de: ponte las gafas y muerde esto, y ahora mete la cabeza: puassssssjjjsjsjs!he tragado agua!!). Pasé calor como todo el mundo en Chichen Itza, muerta de sueño después de una noche de cabin party, un tanto peculiar. Sigo soñando con el bonito paisaje de Tulum, y me he aficionado a los Tequilas Sunrise que probé en Costa Maya.

Me he vuelto a juntar con más de mil fotos, participé en un taller de hipnosis y disfruté viendo como Jorge Astyaro dormía a mi pseudoesposo ante los ojos de más de 500 personas ( y como éste no terminó de despertar hasta que nos levantamos al día siguiente). Bailé, creo que todo lo bailable, pero sin duda hubo algo especial.
Después del ensayo "particular" que hicimos Hanna, Lu, Bala y yo, como escrito por un guión y sin haberlo preparado nunca, comenzó a sonar un tango. Reconozco que sólo se dos figuras de este fantástico baile, pero me dejé llevar, y como en una peli, mis amigos miraban mientras la música sonaba. Y ahí fue dónde volví a encontrar un corazón tan bueno con el de mi amigo. Porque, no es necesario verse siempre, ni llamarse todos los días, ni siquiera vivir en el mismo país para sentir que tienes a alguien que te apoya incondicionalmente, y que pese a lo que sienta, te dice claramente que quiere tu felicidad. Así que, fue el último tango en Caribe, el que me hizo apreciar cuanto vale una amistad de verdad.

Y de nuevo, gracias a mis hermanos adoptivos, por ser tan buenos conmigo, gracias a las "señoras q.a.j.c" por hacernos llorar de la risa durante las cenas, gracias a mis crew-chicos por ser tan divertidos, gracias a mi pseudoesposo por confiar en mi y hacerme pasar tan buenos ratos, y gracias a Bala, por demostrarnos que el amor, en el amplio término de la palabra, es lo que mueve al mundo.

Viva México!!!

jueves, 29 de abril de 2010

X: Ideas

A veces tengo tanto sueño que no puedo dormir. Me preocupa, porque siempre he caído fácilmente en los brazos de Morfeo, y mi problema era no saber cuando despertar.
Pero esta noche, no se que tengo por dentro que no consigo bostezar, síntoma de que ha llegado mi momento de conectar con el más "pa'llá"

Aún, a tan solo 3 días de mi regreso de tierras Yucatecas, sigo acumulando todas las imágenes, todos los momentos de lo que aconteció en el barco(probablemente en otro post en breve). Mis amigos, mi amiga, mi familia, las señoras...Cuantas risas, cuantos bailes, paisajes, cuantas confidencias y cuantos abrazos reconfortantes.
Y es que a veces, no es necesario convivir junto a alguien para quererlo tanto, y volver a ponerlo en mi camino, significa muchas cosas. Prefiero definirlo como un "amor atemporal", en el más amplio sentido de la palabra Amor.


Pero creo que lo que más me ha podido revolucionar esta noche, es un comentario de agradecimiento. Simple, humilde, que unido a otros espontáneos, me han dado que pensar. Ante la tremenda y caótica situación del sector donde trabajo, me he dado cuenta que el ser humano, al menos frente a otro, no es tan malvado como parece, pues, detrás de los problemas económicos que pueda haber en el entorno, he hallado un grupo de personas responsables de unos hechos que ya no deberían ser delegados en ellos. Y tras innumerables historias y lamentaciones, intentar sacarles una sonrisa, escucharlos, o visitarlos simplemente, se está convirtiendo en un efecto boomerang y mi trabajo, con una palabra está siendo recompensado.
Porque ya lejos de lo que pudiera parecer obligación, y después de tanto tiempo detrás de un mismo objetivo, siento la "necesidad" de contactar con ellos, y de darles ánimos, aunque sinceramente creo que es la única vez en mi vida que soy tan pesimista, y no le veo un futuro al sector sin que nadie salga dañado.

Los que sois ajenos a las noticias, no entenderéis mucho de lo que puede suponer ver una empresa grande, ardiendo poco a poco, y cada miembro, ser como un vaso de plástico cerca del fuego, que se derrite hasta desaparecer, sin poder hacer nada.
Como siempre, por culpa de una mala gestión, este año, tras 100, estará marcado negativamente.

Nunca habría pensado en que yo pudiera estar dándole vueltas a algo así, ni mucho menos escribiendo sobre ello a estas horas de la madrugada. Pero, a veces, hacen más una palabra, un abrazo, o una llamada "devuelta" que cualquier mejora económica laboral, para seguir pensando en que quiero estar donde estoy.