Parece mentira como 30 horas pueden cundir tanto. Pueden dar para arrepentirte de haber hecho algo, para disfrutar mucho o para darte cuenta de lo feliz que se puede ser con cosas muy simples.
A las 9 del día de ayer, cogí un tren. He vuelto hoy después de 38 horas, pero he estado desconectada de todo. De movil, de internet, de ruidos, de tráfico, de metro y de centros comerciales.Relax. Es la mejor palabra para definir el ambiente donde he estado.
Y que mejor compañía que la de mi familia. Mis hermanos, como siempre, todos unidos. Mis padres, mis tios, mis sobrinos...Comida casera, Sol y piscina. Y con eso, lo más básico del mundo, tengo felicidad para mucho tiempo.
Soy muy hogareña, aunque desde hace algún tiempo haya decidido vivir mi vida por separado.
Pero esos ratitos, merecen la pena. Aunque me tire 10 horas viajando, aunque tenga que hacer y deshacer maleta y aunque mañana toque trabajar, hay que repetir momentos como el de este fin de semana.
Hay que buscar la felicidad en lo más sencillo, hay que encontrar la paz en el silencio, en la tranquilidad, hay que querer y dejarse querer, para saber todo lo que se tiene.
Hay que volver a la realidad, para entender lo bonita que es la vida.
Cuando dos situaciones contrarias se unen en un mismo punto, surge una duda universal: ¿hay que arrastrarse, o dejarse arrastrar? Si la persona merece la pena, ¿cuál es la opción óptima que hay que escoger?¿en qué momento se empieza a perder la dignidad?¿hasta dónde hay que dar señales?
Si tienes la respuesta o te das por aludid@, contéstame.
00.00 h, esquina Antón Martín. Wen y Olga me esperarían allí y después recogeríamos a Marisa. La noche, se planteaba genial.
4 chicas monas (porque yo lo valgo) que además parecíamos que nos habíamos puesto de acuerdo para vestirnos (Wen y yo clásicas con vestidito negro y Marisa y Olga de mono blanco).
Primera parada: Bambata . El ambiente muy bueno, aunque había mucha gente y cortaba un poco el rollo, pero pronto empezamos a encajar en el sitio y a bailotear. Copas a 6€ y refrescos a 3€. Un par de cocacolas, un chupito y brindis con unos chicos, y a darlo todo.
Conocimos a 4 chicos y chicas, de EE.UU bastante majos que se acoplaron y decidieron venirse con nosotras.
Balance: un español, un argentino, un español gordo y un chaval negro que me dijo que bailaba muy bien. Un asco.
Salimos de alli, y nos fuimos a Sweet. 8€ la entrada, con consumición. Nada más entrar, temazo: el chiki chiki. Por algo fue Eurovisión. Pues nada, chaquetas fuera y a bailar. No es que destaque por los temas musicales que ponían, básicamente los de moda, y luego mucho house (o chinchimpum). Bastante calor, no contaba con ello con el nuevo corte de pelo, pero bueno, todo soportable.
Fotos, muchas fotos, y de pronto, un comentarío que me hizo sonreir. Elisabeth, la chica de EE.UU, después de mirar una foto, me pregunta: ¿sabes quién es la mujer de Tom Cruisse?¿Katie Holmes?Es que te pareces a ella! ¿te lo han dicho alguna vez? Y yo, con mi cara de situación, riéndome, porque no es la primera vez que me lo decían. Realmente, es una cosa que ni fú ni fá, pero bueno, la chavala es guapa, y mejor que me comparen con ella que no con otra (aunque también me han comparado con Mar Flores y Michelle Monaghan).
Pues bien, nos dieron las 6, salimos de la disco y para nuestra sorpresa, llovía. Que mal. ¡Que se me riza el pelo!
Fuimos dirección a Sol, para coger el metro, y cuando pensaba que todo había acabado, no. Que va, la noche podía seguir dando de sí.
Un chaval, comenzó preguntándome que qué línea tenía que coger para ir a Begoña. Y yo, como buena persona aunque un poco ajena a todo debido a la hora que era, le contesté. Siguió preguntándome que si estaba segura de lo que le decía, y yo, que sí, que no tenía cuerpo para discutir. LLegó el metro, y se sentó a mi lado. Y siguió hablándome. La verdad que el chaval era majo, me contó su vida prácticamente y como era de suponer, me pidió el teléfono; pero yo, para curarme de espantos, decidí darle el mail, que es más socorrido y menos cansino, y para mi suerte, el móvil lo tenía sin batería y no lo pudo apuntar, ¡jejeje!.
Llegué a casa a las 7.45, desayuné y me acosté. He aparecido a las 4 de la tarde, no está mal. La noche prometió.
Las salidas que menos te organizas, son las que mejor salen. Anoche, me lo pasé como los indios, y como los prometidos es deuda, Alex se merecía un post.
Pese a que el tiempo no nos acompañaba nada, subimos al centro, a San Ildefonso, como buenos jaeneros que somos actuando un viernes. Lo primero de todo, buscar aparcamiento. Eso es lo más complicado, pero él se guardaba un as en la manga, y cerca de la Alameda nos esperaba un huequecito para su coche. Destino, Jabal-V. Para mis lectores que no sois paisanos, he de decir que es uno de mis bares de tapas preferidos. No solo por que es un bar bonito e higiénico, sino por la situación que tiene, por las tapitas, la variedad de roscas y sobre todo, el tinto con limón, que está de.li.cio.so!
Pues una vez cenados, y pese a que la conversación era bastante fluida, recordando momentazos de nuestra tienna juventud, decidimos cambiar de local: La taberna del Payo Juan Manuel. En mis 22 años que tengo, jamás había salido de cañas por las tascas de la catedral. ¡Increible! Nada más entrar, el artista que estaba cantando, paró para preguntar que cuantas personas éramos, y una vez dictado dónde nos teníamos que sentar, prosiguió con su cántico. Un repertorio de canciones flamencas, sevillanas, chistes y rumbas. Una taberna decorada con cuadros de otros artistas (la mayoría muertos, que todo hay que decirlo). Nuestras pipas, palomitas y cortezas y continuamos con la conversación.
Cuando ya nos hartamos de guitarreo, y teniendo en cuanta las horas que eran, decidimos volver cada uno a su nido; pero al pasar por Iroquai, escuchamos una batería y guitarras en directos, y ni cortos ni perezosos, decidimos entrar. Pasamos del folclore andaluz al Indie Experimental de un grupo llamado Notes To Myself. Nos dió tiempo sólo a escuchar un par de canciones, y aunque el volumen estaba demasiado alto, sonaban bastante bien.
Después de eso, dimos por terminada la magnífica velada. Tener amigos así hace que eche de menos volver a Jaén.
Me he levantado con el ánimo a tope esta mañana, y eso que el "señor reparador a domicilio de pequeños electrodomésticos" me ha despertado a las 9.30. Pero da igual, porque, aunque lleve toda la semana de vacaciones, como os conté ayer, hoy, es viernes. Y un viernes, es un día para estar alegres. Así que os dejo unas recomendaciones, para disfrutar del fin de semana.
Para el que esté reventado y no quiera salir, le recomiendo que saque de la Biblio "El Talante de los Demás" de Alberto Olmos. Sin duda, os abrirá los ojos y os pondrá los pies en el suelo. Es muy entretenidoy muy realista.
Para el que le apetezca algo en plan light, una noche de cine viendo la última de Javier Cámara: "Fuera de carta". Como casi todas las pelis del cine español, una comedia con toques amargos. Yo, particularmente, me reí un montón, aunque soy de risa fácil, he de decirlo. Pero está bastante bien y los actores son muy buenos.
Para el que quiera "quemar" su ciudad estos días, os dejo un video para que os inspire y vayais animando el cuerpo. Una típica coreografía que seguro has bailado alguna vez, y si no, ya es hora de que empieces: "Saturday Night Fever"
Luego no me digas que te aburriste, eh? pásalo bien!
Vigilia. Así estaba yo. En estado de vigilia. No todos los días le nace una sobrina a una. Así que cuando me llegó el mms con la carita de la niña recién nacida más guapa del mundo ( y no es amor familiar) me dispuse a planificar el viaje a casa de mis padres. Pero era sábado, tenía visita, y unos planes que prometían, así que lo dejé para el domingo.
Dispuesta con mi maleta, mi amiga al lado, y el portátil rosa microsatinado en la espalda, cogimos un tren que nos devolvería a la vida hogareña y me alejaría del bullicio, la contaminación, el jaleo y todo aquello que tanto me gusta de Madrid. Entre la música, y el sueño provocado por una noche de desfase total (lo dejaré para otro capítulo)el camino se hizo corto realmente.
Y la conocí. Y babeé. Y sonreí al ver como algo tan pequeñito representa la vida, el amor, la felicidad, la plenitud de la familia.
Me instalé en casa de mis padres; en principio, el viaje era para tres días, pero una llamada desde el trabajo, me hizo plantearme el cogerme la semana de vacaciones. Y lo que no quería, se está produciendo.
Aquí no aguanto mucho, porque el exceso de cariño maternal me descoloca después de vivir a mi aire en la capital. Que si nosecuantos tipos de dulces, que si me levanto a las tantas, y me acuesto a las otras tantas, que si me echo mi siestecita. Todo a pedir de boca. Claro, luego me toca regresar a la realidad y el golpe es duro...pero realmente lo estoy deseando.
Esta es mi casa, y lo será toda la vida. Aquí tengo a mi familia y a parte de mis amigos, mi ciudad, mis costumbres. Pero en Madrid está ahora mismo mi vida. Y es lo que me gusta.
Eso sí, en este descanso hogareño, he aprovechado para terminar mi página web y darme un poco de promoción.
Por mucho que la sociedad quiera meterme en la cabeza que todo el mundo es igual, no, me niego. Llámame lo que quieras, pero para mi cada persona es única y exclusiva, cada sexo es único y exclusivo, y aunque estemos millones de personas pisando la tierra, nadie es igual.
Ahora, que todos tengamos los mismo derechos y deberes, ahí sí. Eso lo apoyo firmemente.
La sociedad, dicen que evoluciona, pero algunas veces debería quedarse tal y como está. Al fin y al cabo, nuestra idiosincrasia nos hace iguales que antaño en muchos aspectos, y de hecho, el pópulo está conforme con seguir esa forma de vida.
Anoche me impactó una cosa viendo el partido Madrid- Barça. Si hay algo que me guste menos que escuchar a un grupo de tios hablar sobre fútbol, es escuchar un grupo de mujeres hablando de fútbol. No puedo, es superior a mi. Yo no tengo mucha idea, ni me importa, lo justo para saber que juegan 22 en el campo y punto. Pero ellas...menos aún...buff!!!
Piensa lo que quieras. Y ahora, ponte en esta situación: ¿cabe en tu mente, una reunión de tios, hablando sobre colores de paredes? que si garbanzo, rosa pastel, azul cielo, blanco roto... ¿a que no te cuadra? ¿y hablando sobre qué complemento se va llevar este verano?
Llámame intolerante, o lo primero que se te ocurra (sin insultar, claro) pero hay cosas, que por mucho que la sociedad se empeñe, no deben cambiar;no hay que equipararlo todo, de forma que cada uno mantenga su esencia, eso que nos da nuestra exclusividad, que nos distingue entre hombres y mujeres, entre jovenes y mayores.
Y sobre todo, cuando opines, basa tus argumentos en conocimiento. Así por lo menos, no quedas mal.