viernes, 31 de mayo de 2013

Ausente

Hace unos días, casualmente, varias personas me preguntaron que qué me pasaba, que ya no escribía.

Seré breve. Escribir en un blog surgió como vía de escape emocional ante un nuevo cambio en mi vida, hace ya unos cuantos años. El hecho de ser anónima, y de ser leída por gente anónima que me comentaba y les gustaba mi forma de escribir, me animaba bastante a seguir haciéndolo.
Pero desde hace un tiempo me siento "espiada".La misma sensación de tener vecinas chivatas que luego comentan todo lo que haces, pues eso. Así que no me da la gana de que esas personas estén al tanto de mi vida gratuitamente.

No cierro el blog, porque sería como renunciar a 5 años de mi vida.
Si las cosas no salen mal, en un tiempo os enseñaré algo que estoy a punto de terminar, con hojas, lomo, y esas cosas.

Un abrazo ;)

lunes, 3 de diciembre de 2012

Navidad, dulce Navidad

Hace bastante tiempo que dejó de gustarme la Navidad. Más que nada en el sentido mundado y social que la define como fechas de consumismo, celebraciones inútiles y falsas, luces de colores y kilos de más.
En concreto, dejó de gustarme cuando empecé a vivir lejos de mi familia, que a su vez comenzó a desgajarse en varias familias más.
Aunque, por mi moral católica es una fecha bonita, sólo cuando internamente me siento en paz conmigo misma, me lleno de energía rememorando el nacimiento de Cristo.

Por lo demás, no me gusta. Tener que viajar en tan poco tiempo tantas veces, tener que elegir entre mi familia o mi pareja. Tener que adornar una casa que no visita nadie. Sobre todo, consumir a lo bestia todo tipo de productos, cuando otros se contentarían sólo con el envoltorio.

No es que sea desagradecida. El hecho de juntarme con todos mis hermanos ya es una celebración en sí mismo. Recibir uno, dos o tres regalos recordando mi niñez es bastante agradable. Ver las caras de mis pequeños sobrinos alucinando con tantas luces y tantos paquetes es ilusionante. Y ver la cara de mis padres mirándonos con la misma ilusión de hace 30 años, es emocionante.
Quizás por los niños se mantienen estas tradiciones. O quizás por los padres.

El caso es que necesito volver a transmitir el sentido de la Navidad como a mi me lo enseñaron. Lo malo es que aún no tengo a quién.  Y aún así, aunque lo tuviera, la sociedad se vicia tan rápido que la celebración del Amor, pasa a ser la celebración de dinero. Y cuanto más gastes, más infeliz eres. Pero entre tanto polvorón, anisete y gin tonic en copa de balón, consigues olvidarlo. Y sólo lo recuerdas cuando empiezas el nuevo año y te pasan la tarjeta. Así que comienzas Enero jodido. Y lo arrastras muchos meses. Y de nuevo, llegan los escaparates con luces, las plantas rojas esas que duran dos semanas y la sidra El Gaitero. Y un año más, todo se repite. Y un año más no te ha tocado la lotería, pero tienes salud, que es el consuelo de los pobres. Y un año más, añoras a los que ya no están a tu lado. Porque de nuevo, has olvidado el verdadero sentido de la Navidad.

Lo bueno de que se termine la Navidad, es que entonces puedes demostrar sin complejos que es lo que realmente has celebrado. Si empiezas el año feliz, enhorabuena por mi parte.

Pese a todo, ¡Feliz Navidad!

jueves, 8 de noviembre de 2012

El Mercado del Carmen

¿Sabéis lo que se siente al poder comer un buen atún fresco, una presa ibérica o unos huevos sin marcas en el cascarón?
Cuando vivía en Madrid, o bien por tiempo, o por cercanía, hacía la compra como cualquiera, cada 15 días, en grandes superficies y todo plastificado.
Comer suponía sobrevivir, y no disfrutar, pues sólo cocinaba para mi.

Pero el día que me vine a Huelva, a vivir delante del mercado, cambió todo. He de reconocer que al principio me daba algo parecido a la vergüenza, pues no sabía dónde comprar, a quién y por qué, ni cuanto era la equivalencia de 4 naranjas en kilos.

Pero, o bien por simpatía, o porque el producto estuviera buenísimo, poco a poco he ido acomodándome a mis fruteros, a mi carnicera, mi panadera, la que me vende las coquinas y el que me envuelve el pescado.
Y he de decir, que comienzo a sentirme a gusto, que charlo con ellos y me dejo aconsejar (culinariamente) sin rechistar.
Además, como en todo mercado, hay dos personas que achuchan los puestos, que hacen reír a las paisanas, y que, sin ánimo de ofender, son los mariquitas del mercado, y lo saben.
Y los admiro, en el sentido de que no tienen vergüenza de decir lo que pensamos todos, pero no decimos; y de que hagan sonreír a tanta gente con su forma de ser, sus "pintas", sus bolsos de flores y anillos en las manos.

Bajar al mercado es toda una experiencia, ayudas a familias normales con su día a día, conoces a la gente y desde luego, tu salud mejora. Aunque os cuente esto comiendome unas patatillas fritas del puesto de los churros...ejem...


viernes, 26 de octubre de 2012

Proyectos, ideas, clases...

Hace mucho tiempo que no paso por aquí a escribir, por varias razones: estoy manteniendo la web www.candelillawax.es y también tengo menos tiempo. Pero hay otras razones extrínsecas a mi, por las que me he "alejado" un poco más de la escritura por este medio. Ya sabéis, gente envidiosa y cotillas por doquier.

Pero me quiero centrar en el tiempo. Cuando el verano se acabó para casi todo el mundo, a primeros de septiembre, para mí lo empezó a hacer de manera imprevista. Me fui de viaje a mi tierra, y cuando regresé a casa, todo, y cuando digo todo es todo, había cambiado. Y para bien. Para muy bien.

Me volví a encontrar en mi esencia, tal y como soy yo. No se si las palabras de unos amigos sirvieron, o fue un cúmulo de circunstancias, el caso es que el tren volvió a sus vías.
Y de pronto, de la noche a la mañana, me encontré con mil cosas por hacer. Cursos, escuelas, gente por conocer, actividades, días más cortos, y el apoyo de mi pareja, por supuesto. Y aquellos días que me parecían interminables, que ansiaba no estar sola, y que no tenía nada que hacer, han tornado, y ahora me faltan horas para hacer todo lo que tengo entre manos.

Lo más importante del cambio, ha sido la idea de la puesta en marcha de un proyecto. No os puedo contar de lo que va, hasta que no sea "legalmente" mío. Pero todo proyecto nace de una necesidad, y ahí estaré yo para cubrirla.
El caso es que no sólo tengo apoyo interno, que es muy importante. Si no que mis tutores están convencidos de que es una muy buena idea. Así que, como si fuera una bolita de plastilina, estoy dándole forma para que quede perfecta, y cada vez, es más grande, y más bonita. Y de nuevo, mi seguridad vuelve a crecer.
Porque cuando nos alejamos de lo nuestro, de lo que creamos un día, el ánimo disminuye, la seguridad, merma, y somos tan vulnerables, que llevamos a los extremos cualquier situación. Y aunque seamos conscientes de que esto pasa, tenemos que ser también conscientes de que solos no podemos superarlo.
Yo  me encontré con un cambio muy importante para mí. Y he sabido adaptarme. No sobreviven los más grandes, ni los más fuertes, sino los que mejor se adaptan a la crisis. Que no se os olvide nunca.




miércoles, 12 de septiembre de 2012

LX: Trabajo, por dignidad

                  Hace un tiempo que queria escribir, y hace mucho más que quería hacerlo sobre este tema, pero desde que tengo todo el tiempo del mundo, no tengo inspiración para sentarme delante del ordenador y redactar algo coherente.
Tengo todo el tiempo del mundo porque desde diciembre estoy en el paro, como una gran parte de esta sociedad española. Y aunqueo mi caso fuera un caso distinto, (digamos que era lo más conveniente para  mi relación personal)no hay día que no me acuerde del puesto que tenía, de mis compañeros, de mis clientes  y de mi vida en Madrid.

Porque, si bien no es por el tema económico, en mi caso tengo respaldo por suerte, es por una cuestión de dignidad. Trabajar no solo te desarrolla personalmente, evolucionas, aprendes y te hace sentir útil, sino que trabajando te desenvuelves  socialmente, te involucras en el círculo que  te rodea, te abre la mente y tus metas se vuelven tangibles.

Hay miles de tipos de trabajos, y todos, salvo el de matar a sueldo( y el de político me lo estoy planteando) son dignos, tengan o no más valor, se pida o no más capacitación, pero, desde el que te limpia la fosa séptica, hasta el cirujano más noble, están metidos en la sociedad, están dignificados.

Admiro, y lo podría decir en mayúsculas a todas esas madres, amas de casa, que han dado su vida por el confort de su familia. Ahora que es mi función en mi hogar, me doy cuenta cada día de lo poco motivador que es levantarte temprano para tender la ropa, pasar la fregona o limpiar los cristales. Y sin embargo, pocos de nosotros ha oído a su madre decir que no le apetece ir a trabajar.  Porque, podremos tener un entorno laboral no favorable, o quizás no es tu vocación ser administrativo en una gestoría, pero al fin y al cabo es trabajo. 

Hace unos días, escribía una amiga que ella (licenciada en ADE) a estas alturas, se consideraba "becaria profesional". Porque a su edad, el mayor rango que ha tenido es ser becaria. Y juntas, hablábamos de lo que nos entendíamos mutuamente. No necesariamente por recibir un salario te sientes satisfecha/o, si cuando vuelves a casa (en su caso) o termina el día (en el mío) la acción de más valor que has desarrollado es cederle el paso a un señor en la acera. Si no has hecho nada,en todo el día.  No por el hecho de cobrar, te sientes feliz. Al menos, cobrar el salario medio de un españolito (quizás si ingresáramos lo justo para irnos de viaje día si, día también, la percepción cambiaba).
Lo que realmente necesitas es sentirte valorado, sentirte útil. Y por supuesto, cuando existe un feedback positivo entre tu trabajo y tu jefe, cliente, paciente, acreedor o Periquillo el de los Palotes, la satisfacción es inmensa. Necesitamos, y ya lo decía Maslow, sentirnos completos, ir escalando peldaños para ser felices. Y el trabajo, la realización de actividades en grupo nos ayudan a ello.

Actualmente, 5 millones de parados en España, no puede significar otra cosa que no sea fracaso. Porque, pese a que esta situación nos persigue desde hace 4 años casi, siempre ha habido un indice bastante alto de gente desempleada, de "trastos" para la sociedad, que cobraban una pensión, un subsidio, o una "paguita" sin aportar nada al Estado (al menos, lícitamente). Ahora, cuando nos afecta a tantos, y en su mayoría jóvenes, nuevas familias, es cuando el ánimo empieza a caer, el optimismo se va por el retrete, y las ganas de luchar y superación se tiran por la ventana. Ahora, cuando veo a gente menor que yo, que con suerte, empezarán a cotizar a los 30, es cuando me doy cuenta de lo que hay detrás de un puesto de trabajo. La dignidad personal, la dignidad de un país. 

Así que, si algún día, espero pronto, vuelvo a tener uno, prometo no quejarme, porque quiera o no, siempre habrá alguien que esté desesperado por subir un escalón de su pirámide.




domingo, 24 de junio de 2012

XLIX: Verdades, feos y Ribéry

Las noticias hoy tenían un titular gratuito:

Elena Valenciano, (alias, la feminista del Psoe) tuiteaba lo siguiente: "habíais visto alguien más feo que Ribéry?". Acto seguido, todas las redes sociales se indignaban por el comentario.

Y yo me indigno, ante la cantidad de hipócritas que hay (y no la defiendo). Pues sí, es feo, y es la realidad. Lo que pasa, es que es un feo especial, ¿no?. Claro, porque el pobre tuvo la desgracia de tener un accidente y quedarse así. Porque "el pobre" es un futbolista de élite, y gana lo suficiente como para ponerle alfombras rojas a sus pies, y por eso, no se le puede decir feo.
Sin embargo, el resto de personas que también han sufrido desgracias, o simplemente no son como nosotros, si se pueden insultar, uno se puede mofar de ellos hasta saciarse, porque total, no tienen dónde caerse muertos, nadie los conoce.

Desde que vamos al cole, y empezando por los niños, somos crueles, y estamos rodeados de personas como nosotros. En todas las clases, hemos tenido compañeros con apelativos como los siguientes: Tomás el Gordo, Óscar el Mariquita, Jorge el Pepino, Paco el Gafotas, Gaspar el Cabezón.... Defectos que los hacían distinguirse del resto del pópulo, guapo y fuerte. O simplemente, que niños desgraciados con una personalidad intolerante y que no tenían otro entretenimiento se dedicaban a humillar a quién no era de su gusto.

Esa crueldad no se abandona en la niñez. Sigue y crece, y a veces, con suerte, se acompaña de una mayor discreción aunque no de un pensamiento más puro y sincero. Y si no, ¿cuantos de vosotros no habéis dicho o escuchado decir de una chica, que "esa ni con un palo la tocabais o, ni borrachos", y cuantas de vosotras no habéis despreciado a un tío por ser enclenque, calvo, o simplemente tímido?

Lo que pasa, es que sólo nos duelen algunas críticas siempre y cuando se refieran a personajes públicos y adinerados, y otras, las obviamos o simplemente cerramos los ojos, y hacemos como que no van con nosotros. Por suerte o por desgracia, somos diferentes, y las únicas igualdades que poseemos, son los defectos genéticos con los que el ser humano nace: la envidia, la avaricia, la soberbia, la ira, la gula, pereza y por supuesto, lujuria.

Nos encanta criticar cuando alguien lo hace mal según nosotros, claro, porque las verdades siempre duelen. Nos creemos jueces y señores de las vidas de los que nos rodean, porque somos los mejores en nuestra casa, porque nuestra abuela siempre nos dijo que eramos los niños más guapos y listos de la tierra, y nosotros, nos lo creeremos hasta que muramos.
Podemos hacer el vacío a quién pensó distinto a nosotros, porque, por supuesto, nos indignó y no se merece nuestra loable presencia

Si cada persona dedicara su tiempo de crítica y de pensamiento negativo hacia los demás a hacer algo con una pizca de amor y sentido común, ésto, marcharía mucho mejor. Porque, al fin y al cabo, dentro de unos años, tú serás más calvo, tú más gordo/a, tú, más viejo/a, tú, más feo/a que ahora, pero lo bueno que hagas con tu vida, se verá reflejado en la parte más sincera de nuestro cuerpo, tus ojos, tu mirada.

"El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra" 
 (Jn 8,111)



viernes, 1 de junio de 2012

XLVIII: Rodando

Yo soy de las que creo que la inspiración viene cuando una tiene los ojos abiertos. Hay veces, que situaciones o sentimientos muy muy intensos, nublan esa inspiración. Estoy segura que cualquier pintor, diseñador, o creativo en general apoya mi creencia.
En mi caso, me nubla el amor.
Desde mi anterior post, han pasado y he vivido muchas cosas.  Hay días que estoy por las nubes, como la prima de riesgo, y hay otras veces que estoy por los suelos, como el salario de los españoles. Pero también hay días que algo en mi me empuja a hacer nuevas cosas.

Me regalaron unos patines para Reyes, con una clara función, que moldearan mi figura; estaban guardados en la terraza. Se ve que el profesor sintió cargo de conciencia, cuando le dije que estoy muy contenta con mi cuerpo, y no lo quiero cambiar. Y las clases cesaron.
Pues hoy he sentido que tenía que cogerlos, que tenía que ponérmelos y aprender sola. A la mierda lo del ejercicio, me gusta mi culo. Es más bien cuestión de orgullo. Yo puedo, y lo haré. No digo que vaya a ser a mi edad patinadora profesional, pero me conformo que en una tarde haya conseguido ponerme de pie sin agarrarme, y moverme por todo el piso sin caerme ni una sola vez.
He de decir, que estas cosas es más fácil hacerlas cuando tienes 6 años, y no mides 1`70 puesto que el tortazo no es tan grande. Pero cuando tienes esa edad no eres consciente de que tienes que ir aprendiendo cosas que luego tendrás que utilizar para que nadie se ria de ti.

Hay veces que decimos frases  "con derecho" y hasta que no vemos el dolor que producen, no somos conscientes de que no son las correctas. Hay veces, que creemos que seguimos teniendo obligación a saber cierta información por el afecto que hubo. Pero no nos damos cuenta de que si hablamos en pasado, ya no hay que mantenerlo en el presente.

Hay veces que no nos damos cuenta de cuanto queremos a una persona, hasta que no la vemos hundida, débil, y levantándose  sola. Entonces, y solo entonces, es cuando le regalamos un abrazo y le perjuramos que es lo mejor que nos  ha pasado en la vida.

Hay veces, que es mejor abrir los ojos, y salir rodando solos, sin que nadie que no nos acepte tenga que hacernos el favor de enseñarnos.

Y hay veces, que cuando las cenizas del pasado creen que pueden volver a prender una llama, no te queda otra que ser un agua gélida, que las apague, y las destruya para siempre, para que no consigan quemar lo que tú tienes que sacar a flote.

lunes, 19 de marzo de 2012

XLVII: Huelva

Revolotean las golondrinas en mi terraza, vuelan bajo a estas horas, cuando el sol empieza a caer, y sus reflejos dibujan en la Ría un traje a rayas. La gente abarrota las terrazas, los primeros helados pasean por las calles, y los cochecitos de los bebés parecen competir por quién lleva al niño más bonito.
Las pelotas golpean árboles de los parques, y los toboganes piden la vez en ese juego.
Empieza a oler a sal, empieza a verse arena por doquier, y sombrillas, y neveras, y tablas de surf y piraguas. Empieza a haber ganas de playa y de verano.
Pero primero hemos de ver la primavera. Mañana llegará a nuestros días, esa estación que consigue cambiar el ánimo de la gente, que consigue sacar las sonrisas, las miradas tiernas, la sensación de libertad, y de amistad.
Pero en Huelva lleva siendo primavera desde que vine. El sol sale todos los días por mi cabeza, y cae por mis pies, y da paso a la noche más clara y estrellada que haya podido tener en años. Y las luces del puerto al fondo, me cuentan que ha pasado en el mar ese día, y los destellos de la luna se reflejan de nuevo en la Ría.

Se acabaron las inseguridades de la novedad y la adaptación a la nueva vida. En dos meses me he hecho a la ciudad como ella a mi. Y son los pequeños detalles que descubro día a día los que me dan la vida, esa vida que no tengo miedo de compartir. Y son esas pequeñas cosas, que los lugareños rechazan, las que yo utilizo para inspirarme, para encontrarme, para disfrutar de algo que me dejan solo para mi.

El cielo se tiñe de malva, y las carreteras se llenan de farolillos, y  yo espero a mi amor, con la ilusión del primer día, pero con la intensidad del tiempo.

martes, 17 de enero de 2012

XLVI: Mi vida en 25 cajas y unos cuantos bártulos

Hace 4 años llegué a Madrid con un par de maletas, y un contrato sorpresa. La oportunidad, era grande, yo, demasiado joven e inexperta, y me movía sobre todo por las ganas de conocer y aprender, aunque también por amor.
Esto último se acabó, pero mis ganas de seguir consiguiendo cosas, no.

Ahora, 4 años después, el amor me vuelve a mover a otro destino. Sigo teniendo la misma ambición por conseguir nuevos retos, pero ya soy algo más madura y con más experiencia. Pero sobre todo, con valor. Lo he dejado todo por estar con la persona que quiero. Mi trabajo, mis amigos, mi independencia, mi autonomía...Pero sabed, que merece la pena. Libre, y voluntariamente y sobre todo con ganas de tener lo que más cuesta y no se puede comprar. 
Mi vida vuelve a cambiar, ahora en 25 cajas y varios bultos más, que, si el transportista no me tima, deben de aparecer en mi piso nuevo la semana que viene. 
Empaquetar recuerdos, y trastos que se acumulan en 4 años, te da pie para saber todo lo que has conseguido, y lo que queda por conseguir. Es un ejercicio mental y sentimental muy bueno.

Cambio las golondrinas por las gaviotas, el tráfico horroroso por unos cuantos coches en doble fila, el autismo de la gran ciudad por la conversación de la gente, el "me deja pasar" por el "gracias hiha", los atardeceres anaranjados con el skyline de las cuatro torres, por las nubes blancas rozando el mar...

Ahora, sentada en un salón blanco y vacío, con Huelva a mis pies (porque estoy en un 7º), la ría a la izquierda, y mil tareas por hacer, agradezco más que nunca que nadie me quitara la idea de la cabeza en el 2007, que la gente que "dejo" en Madrid me ayudara tanto, y que nadie me haya dicho que estoy loca por perseguir la felicidad.


miércoles, 21 de diciembre de 2011

Volver a casa

Vuelvo a casa, con una bolsa muy conocida para mí entre las manos. Roja, con unas letras de la empresa por la que he permanecido 4 años en Madrid.
En esa bolsa, distinta a otros caminos, porto unos regalos que mis compañeros me han traído. Unos recuerdos de los de por vida. También una foto, un montaje de todo el equipo los cuales son las ovejitas y yo Heidi, y Eugenio es Pedro.
Esa bolsa contiene innumerables recuerdos, de risas, de sonrisas, de emociones, de presiones, de trabajo conjunto, de alegrías conjuntas y de "estreses" olvidados entre las copas del bar de más arriba de la oficina.
En esa bolsa llevo cientos y cientos de personas que he conocido, que han pasado por mi vida durante esta etapa, unos, más afortunados, otros, menos, pero sin duda un recuerdo para cada uno. Me llevo mil imágenes, mil sentimientos, pero en ningún caso lágrimas de rabia ni de miedo, sino tal vez algunas hechas de una mescolanza de alegría y tristeza.

Vuelvo a casa, a mi casa. Es curioso como por mucho tiempo que haya vivido fuera, siempre he vivido como de prestado, y el pronombre posesivo se lo adjudico al hogar donde crecí, a la casa familiar. Lo demás, nunca alcanza el valor de ese sitio que te vio crecer.
Cierro una etapa de mi vida, muy buena, estoy muy contenta por ella, por lo que he aprendido, por lo que he luchado y ganado. Pero hay situaciones que el destino presenta como un regalo, y hay que cogerlas aunque la razón no lo entienda.
Cierro la etapa de los barcos, de Pullmantur, de las agencias, de la blackberry, del metro y los atascos,  de un ambiente multirracial, del comercio masivo, de los viajes por trabajo...Lo cambio todo por algo que creo que es lo que me mueve en el sentido más concreto, y en el sentido más amplio. Amor.
Cierro esta etapa con una gran sonrisa, y espero con los brazos abiertos la siguiente, con la cabeza muy alta, y llena de ilusión.

Gracias a todos los que habéis compartido conmigo estos años. Os espero en la playa.
¡Feliz Navidad!

lunes, 21 de noviembre de 2011

XLV: Los padres de ella (la vuelta)

Se acabó el fin de semana, por desgracia. Y si leísteis el post previo, hoy toca que os cuente que pasó finalmente estos días anteriores.

Pues bien, os detallo a continuación. Ahí va la chicha.

El viernes, siguiendo el planning, aparecí en Córdoba a la hora que el tren me dejó, que si no llega a ser porque miro bien, me monto en otro distinto, y a saber que hubiera pasado. Pero allí estaba mi Hombre esperándome. Sus primeras palabras, "que nervios". Las segundas..."ofú, ¡que soy muy vergonzoso!" (mentira....). Por el camino intenté tranquilizarlo, contarle historietas y demás para que se relajara, pero no lo conseguí demasiado.
Llegamos a Jaén a eso de las 11, y salió mi madre a recibirnos. Y entonces, pareció que la vergüenza le desapareció por completo, la dejó en el maletero del coche. Y saludó como si conociera de toda la vida a mis padres. Y yo, sorprendida.

Lo gracioso de esa noche fue que mi padre preguntó que dónde dormía. Y le dije que teníamos el hotel reservado: "que se quede aquí ha dormir, mujer, que no pasa nada". "No, papá, no te preocupes, que ya está reservado".
Angelico, creo que hasta no vio que yo no aparecí para dormir, no se enteró.

Esa noche, y debido a que era muy tarde, terminamos poniéndonos gochos en el McRata. Llegamos al hotel cansados, pero ya estaba bastante más relajado.
¡Y luego me dio más regalitos!¡Ya van...10!

Al día siguiente, habíamos quedado con el resto de la familia sobre las 2 de la tarde, pero antes, teníamos que pasarnos por el centro comercial para que buscara su perfume...y un cinturón. Íbamos bien de tiempo, hasta que nos dimos cuenta en el parking, de que la chica nos había vendido otro perfume distinto al que nos había enseñado. Así que otra vez a buscarlo, cambiarlo y demás. Pero finalmente, llegamos a tiempo, y él, hecho un pincel, como siempre.

Las primeras presentaciones, en la calle, y mientras nos organizábamos, llegaban, nos sentábamos y todo eso, parecía que estaba mi familia más nerviosa que él. Nos sentamos junto con mis cuñados, y mi hermano, para que pasara la prueba de fuego: gustos. Y ellos, se reían y le "restaban" puntos, por no gustarle la cerveza, ni el fútbol, por tomar tinto con naranja y quitarle el empanado a los flamenquines grasientos. "Demasiado sano" decían. Pero sin duda, se integró bastante bien.

Por la noche, estuvimos con mis amigos, en el Bundes, como de costumbre; se lo pasó bien, me ha dicho. Me lo pasé muy bien. Por verlo a él a gusto, por estar con Pin y Pon y con Jose, y algún otro amigo por ahí.

El domingo fuimos a despedirnos de mi hermana y de las niñas, y luego a comer a casa de mis padres. Todo perfecto. Conversación fluida, chistes, y halagos culinarios.

Y es que parecía que había estado más veces ahí.
Desde que nos conocemos, siempre hemos tenido ambos la sensación de que nos conocimos hace mucho mucho tiempo, y simplemente habíamos dejado que las cosas pasaran por separado, para conocer cada uno distintos aspectos de la vida, y una vez cansados de ello, volvernos a ver.

Me gusta pensar que decidimos a la vez acercarnos, enamorarnos y volvernos a juntar. Realmente, es lo que yo siempre he querido. Y si no me equivoco, yo soy lo que él siempre ha querido. Así que puedo decir que la "prueba de fuego" ha sido superada con éxito.

lunes, 14 de noviembre de 2011

XLIV: Los padres de ella

Llega el momento, caen las murallas, va a comenzar la única justa de las batallas.... Ejem... ¡Ay! me lío, me lío.
Sí, llega el momento, único e irrepetible. Este fin de semana va a ocurrir algo muy importante para la sociedad española. Y no me refiero a las elecciones. Me refiero a un acto, socialmente importante. Le voy a presentar a mis padre mi novio. 
Yo ya pasé por ese trance hace un mes y pico. Coincidiendo con su cumpleaños, decidimos comportarnos de acorde con la edad que tenemos, y nos presentamos en su casa, con todos sus hermanos, cuñados, cuñadas, padres, sobrinos y hasta el perro.

Y ahora le toca a él. El pobre mío está nervioso. He de decir, que mi familia, al igual que la suya, es enorme. Entre unos y otros, nos juntaremos 25. 
Pero claro, diréis... si, venga vale, por ese trance pasamos todos...En mi caso, ni en mi casa, no es lo común. Para mi dar este paso es tan importante como publicar una página en un periódico diciendo que lo quiero. O colgar de un puente un tremendo cartel diciendo que quiero estar toda mi vida con él. O contratar una avioneta y que ondee una bandera con su nombre corazón el mio y un forever
Pero con el agravante de que quieras o no, la primera impresión es la que cuenta. ¿La ventaja? es que la primera impresión me la llevé yo. Y a mi me encantó. Así que lo que opinen los demás, realmente me importa muy poco. Porque si doy,  damos este paso, es que estamos muy seguros los dos. Y eso es lo mejor de todo: que ha sido una decisión única y conforme.

Ese acto durará un día y poco más. Luego por la noche, tocará algo similar pero más leve, y en otro ambiente. Con mis amigos. Ellos son más incondicionales, distendidos y pasotas. Además, será un orgullo para mí que me acompañen en la celebración de mis 26, y que quieran conocerlo. Lo que pase después, lo hará la noche por sí sola. 

Lo importante de todo, es que es un pequeño gran paso por un sendero que comenzamos a caminar los dos a la vez.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

XLIII: La evocación del pollo

¿Que os puede evocar un pollo? un pollo muerto, me refiero. Un animal inerte, sin cabeza, ni vísceras, ni plumas ni personalidad. Un trozo de carne que en breve será transformado para pasar por tu boca y alimentarte.
El pollo. Ese animal, estúpido donde los haya, como otros muchos, que sólo pica y revolotea, que se asusta. Que no sabe volar, pero tampoco es rápido corriendo. Que no soporta el agua, y que estéticamente es poco agraciado.

Hoy estuve con uno, con un pollo. No lo entrevisté ni nada de eso, ni hicimos un cara a cara. El estaba muerto. frente a mi. Rígido y fresco. Iba a formar parte de la paella que estaba haciendo, y por tanto tenía que arreglarlo.

Ese pobre e insípido animalillo, sin pensarlo, ni él ni yo, de pronto me empezó a evocar una situación de hace tiempo.

Mi pueblo, la casa de mi abuela, el verano, la mesa de camilla, la tabla de cortar y la faca negra. Mi abuela. Su delantal hecho a mano, con telas sesenteras. El calor, el ventilador de techo, y el portal, un recibidor con vistas al patio y a la calle donde prácticamente hacíamos la vida en la casa.
Y el pollo en la mesa. Y unas futuras croquetas o albóndigas pendientes de hacer. Y mis primos y yo alrededor de ella. Esa imagen profundamente grabada: un corte bajo un ala, otro corte entre pechuga y muslo, un golpe en el contramuslo para partirlo, un tirón del cuello para eliminar la cabeza... Os puedo asegurar que pese a lo tétrico o sangriento que pudiera parecer, aquel acto era un espectáculo en sí. Por la rapidez, por la acción , por estar todos a la vera de mi abuela. Por los futuros alimentos en los que se iba a transformar, y el placer que a tantos nos provocaban.
Por el hecho de estar de vacaciones, y por el hecho de ser pequeños. Esa imagen retenida con dulzura en mi memoria, me ha ayudado a hacerlo yo hoy.

Yo estaba sola, ningún niño, ningún patio delante, pero si las mismas ganas de hacer disfrutar a quienes me iban a acompañar en esa comida.
Porque hacer de un acto necesario para vivir (comer), un acto de placer (compartir), es desde luego un pequeño logro, que te anima a continuarlo y que te recompensa intensamente.

martes, 25 de octubre de 2011

XLII: Maldivas

Anoche soñé que iba volando. Volaba muy lejos, apoyada en su hombro, acurrucada a su lado. Soñé que me despertó cuando llegábamos a tierra, para que viera el paisaje, el mar, y sobre todo una pequeña isla con una pequeña pista de aterrizaje.

En el sueño, bajábamos de un avión enorme, nos metían en una sala con aire acondicionado y nos daban unas toallitas para refrescarnos. Nos ofrecían bebidas, pero los dos no nos separábamos ni para beber.

Nos montaban en un hidroavión y sobrevolábamos un mar oscuro, con pequeñas lágrimas turquesas que formaban círculos grandes. Creo que los llamaban atolones.

De pronto, recuerdo que en el sueño, un grupo de gente nos daba la bienvenida en una especie de hotel paradisíaco, gente vestidas de color pastel y con pareo hasta los pies. Recuerdo también que el calor se introducía poco a poco en mi piel, y los vaqueros que llevaba puestos, me sobraban.

En el sueño, había una enorme habitación dentro de una cabaña situada sobre el agua, con un baño con vistas al mar, e incluso con un jacuzzi . El centro de la habitación era una cama llena de pétalos de flores, y un corazón inmenso. También tenía un dosel que la envolvía y la hacía muy dulce.

Pero lo que mejor recuerdo es que me asomaba a una terraza, que parecía estar en medio de la nada, rodeada de agua tan transparente que pareciera una piscina. Tranquila, calmada, ese olor exquisito a mar me inundaba y me provocaba seguir con los ojos cerrados.

En ese sueño, descubrí que había una estrella roja, que se reflejaba en el mar. Realmente me la descubría él, mientras me abrazaba. También vimos salir la luna de noche, como si de un amanecer se tratara, mientras los dos esperábamos inquietos tumbados en una playa de arena tan suave que era un placer andar descalzo por encima. La luna, una gran bola roja, parecía desperezarse en el horizonte, mientras que los murciélagos cantaban tan agudamente que daban miedo.

Las imágenes se me repiten una y otra vez: los dos riendo, los dos bañándonos en esas aguas templadas, los dos tomando el sol, los dos bailando una canción de Frank Sinatra, los dos cenando a la luz de una vela y con el agua bajo nuestros pies, los dos amándonos con el bello paisaje de fondo....Y yo sintiéndome tan feliz, que no quería despertar, cerraba muy bien los ojos para que siguiera siendo así, un amanecer tras otro.

Pero el sueño se desvanecía poco a poco, y notaba como mi cuerpo volvía a recobrar su actividad, y mis ojos permitían entrar la luz tenue, que no supe de donde era hasta que oí unos pasos y el sonido de una puerta. Entonces, recuperé la razón y me dí cuenta que estaba en mi cama. Había despertado de un sueño tan hermoso que me sentía muy feliz. Me giré en la cama, lo atraje a mi cuerpo, lo besé. "Te quiero", dijimos al unísono. Nos miramos, y entonces fuimos conscientes de que el jetlag del viaje a Maldivas, nos había hecho caer profundamente dormidos.

Realmente vivimos un sueño de viaje, un viaje de ensueño. Y aunque las aguas turquesas se quedaron a miles de kilómetros de distancia, el amor, la felicidad y el recuerdo, perduraran para siempre.

lunes, 12 de septiembre de 2011

XLI: Elegir

Hoy ha sido un día raro. Bueno, no raro del todo, de cosas extrañas ni nada de eso, pero si transitorio. Al menos para mi situación actual.
Ayer amanecí en Tarifa, con alguien excepcional a mi lado, y con muchos sueños juntos. Hoy en Madrid, sola, y con muchas cosas por hacer a lo largo del día.
A parte de la gran diferencia de estar o no estar con él, el día en sí era raro. No se bien por qué, pero lo presentía.

A lo largo de la jornada tenía que elegir una opción, óptima para ambos. Nada trascendental, no creáis. Decidir, dentro de un destino, un hotel. Me podríais decir, que sí, venga ya, que elegir vacaciones es "complicado", y sobre todo en mi situación. 
La cuestión es, que el tema elegir, me ha dado tema para pensar mucho. 
Resulta que, se supone que estamos acostumbrados a elegir. O deberíamos. Aunque no por ello es fácil hacerlo. De hecho, casi nunca es fácil. Y nuestra reacción es siempre la misma: ¿y si me equivoco?

Cuando nacemos, hay muchas cosas que se nos dan impuestas: empezamos por el nombre, por la religión, por la educación, por la forma de vestir, por la forma o los elementos para jugar. Y aunque, impuestos o no, seguimos un patrón más o menos acorde con lo que nuestros padres han elegido para nosotros, llega cierta edad en la que delegan en ti. Y esas elecciones, siempre tienen la misma presión o carga encima. Quién te da la potestad, también te vigila. 

El caso, es que siempre me ha resultado más sencillo acatar situaciones o acciones "dadas" que elegirlas. Y hasta el momento, me ha ido bien. Pero es que ni siquiera me planteo el hacer otra cosa distinta. No tengo necesidad. Me gusta la educación que he recibido, me gustan los amigos que poco a poco me he ido encontrando, me gusta haber cambiado de vida, casi por sorpresa, y sin pensar si arriesgaba o no. 

Pero sinceramente, lo que más me gusta, es que todo me pase sin pensarlo, sin tener que elegir, así, de golpe, que el destino me lo de hecho, como si hubiera elegido los elementos que yo necesitaba para sentirme a gusto y me los plantase con la única condición de que no los abandonase.

Porque ni siquiera a él lo he elegido: no había más alternativas, simplemente estaba él. En este caso, el Universo, ese del que otras veces he hablado, también me lo ha dado. Sabía que existía, y sin duda, lo he esperado con tantas ganas, que no hay nada más que escoger.  No hay opción a plantearme si me equivoco o no. Era él. Es él. Será él. 


martes, 30 de agosto de 2011

XL: By your Side

Le gusta hacerse el dormido, mientras beso su cara. Mientras recorro su espalda desde esa curva perfecta hasta llegar a su nuca. Y cuando intensifico las caricias, su piel me responde estremeciéndose, y el vello de sus brazos se eleva, como si quisiera salir volando.

Le gusta que bese su mano, y observe sus dedos, esos que me amarran fuerte cuando lo necesito.Le gusta que pasee mi dedo por sus labios, y que me detenga un instante antes de atraerlo hacia mi, y besarlo tan suavemente, casi rozándonos, hasta que empezamos a devorarnos enteros.
Me gusta que pase bordeando mis rasgos, mis cejas, mi mandíbula, la cuenca de mis ojos, mi barbilla. Justo ahí, que se detenga mientras sus ojos verdes memorizan mis gestos. y que juegue con mi nariz, que la trate como si fuera un pequeño corazoncito, según él, visto del revés.

Me gusta escuchar su voz, esa algarabía que produce en mi interior, cálida y dulce, cercana y jovial, distinta a lo que pudieras esperar de su imagen, lo que le hace más sorprendente aún. Le gusta escucharme reír, y lo que dice, espontáneo causa en mi una sonrisa, o una carcajada, que comparte conmigo. Porque aunque no todo sea irrisorio, desde luego no hay nada de momento que nos impida sonreír.

Porque ahora todo tiene sentido, todo tiene su porqué y su para qué. Y es él. La causa, y la consecuencia.
Porque ahora he comprendido que lo difícil no es enamorarse. Lo difícil es hacerlo y que te correspondan con el mismo grado de intensidad.

[...]oh, when your cold
I'll be there to hold you tight to me
When your on the outside baby and you can't get in
I will show you, your so much better than you know
When your lost, when your alone and you can't get back again
I will find you darling I'll bring you home ...


miércoles, 17 de agosto de 2011

XXXIX: El fin de Europa

Todos los días hacemos cosas rutinarias, sin darnos cuenta. Todos los días vemos, tocamos, saboreamos, olemos, oímos cosas o personas que no valoramos hasta que no podemos hacerlo de nuevo. Por ejemplo, respirar. El día que no puedes porque tu nariz está congestionada, te acuerdas de lo importante que es para ti. O por ejemplo, saborear un café dulce. Cuando un día te falta azúcar, la empiezas a valorar. O por ejemplo, querer a una persona. Cuando te deja, te abandona, desaparece de tu vida, la empiezas a echar en falta, comienzas a darle un valor.

Pero también hay situaciones que obtienen mucho más valor, sin que te des cuenta. Por ejemplo una puesta de sol.
Desde que tengo uso de razón, el Sol, el astro rey, se pone todos los días.Y luego se ve la luna. Pero yo no puedo contemplarlo todos los días. No tengo mi oeste cerca, o no tengo tiempo, o no me acuerdo. Por eso, el día que el sol se puso en el fin de Europa, con el mar a mis pies, y el aire enfriando mi cara, comenzó a tener valor. Aunque, cierto es, que comenzó a tener valor cuando a mi lado había alguien que me valoraba por ser yo misma, y que me enseñó a contemplar un atardecer único. El nuestro. Aunque estuviéramos rodeados de gente, de parejas, de montones de amigos que hacían lo mismo que nosotros, era nuestro atardecer.

O por ejemplo, valorar el amor. Porque aún hay gente que se permite no amar, no solo como pareja, sino a su prójimo. Y finge no estar vacío. Pero en realidad lo está. Y en realidad lo añora, aunque no sepa bien que significado tiene esa palabra. Y busca destruirlo donde lo ve, y malmete, y critica, y engaña y traiciona.

Valorar lo que se tiene es tan importante como valorar lo que no se tiene. Y sopesándolo seremos capaces de ser felices, porque realmente te das cuenta de qué es lo que necesitas o no en tu vida.

Yo necesitaba atardeceres marinos, necesitaba unos buenos días a la cara, necesitaba reír porque sí, necesitaba volver a creer en el enamoramiento, y cuando me dí cuenta de que todo eso no lo tenía, y me empeñaba en querer cambiar lo que no era posible, lo encontré. Y soy feliz, y se que hago feliz a quién me da ese amor, y ya no necesito nada más. Sin amor, nada soy.

lunes, 8 de agosto de 2011

XXXVIII: Cuarto Creciente (cuento)

Había una vez, una joven bailarina, que viajaba sin parar alrededor del mundo, buscando actuar en los mejores escenarios, para enseñar a los espectadores que la música era algo más que lo que entendían.
Cierto día, llegó a una ciudad del Caribe, y cansada de tanto caminar y tanto investigar, decidió tumbarse en la playa y descansar.
De repente sintió un ruido muy grande, abrió los ojos, y boquiabierta, visualizó algo que jamás hubiera podido imaginar. Las aguas se abrieron, el Sol, se arrodilló, las nubes formaron un horizonte hermoso, y del mar, salió un dios, de ojos verdes y piel canela, de cabellos ondulados claros, y de torso musculado. Al instante, notó una punzada en su corazón, y sintió que era lo más bello que nunca había visto.

Ella, que ya no sabía si eso era producto de su imaginación, o era real, empezó a taparse la cara y frotarse los ojos. De pronto sintió que alguien tocaba su hombro, y apartaba su pelo de la cara.
- Estoy aquí, ¿no me habías llamado anteriormente?Vengo para nunca dejarte.

Ella, ojiplática, agachó la vista y preguntó que quien era él. Pero al momento se sintió tan atraída que no pudo resistirse más y comenzó a mantanerle la mirada, sin distraerse.

-Los cielos me han mandado para que cuide de ti. Yo era un dios del mar, pero te vi, y me enamoré, y pedí al consejo de dioses que me dejaran ser terrenal para cuidarte, y poder tocar tu piel, y poder besarte en los labios.

-Pero, ¿cómo es posible eso? ¿dónde me has visto antes?¿Qué es lo que se supone que había pedido?

-Hace tiempo emprendí un viaje en solitario, recorriendo el mundo, surcando los mares, jugando con el agua todo lo que quería. Cuando anduve por el Mediterráneo, te vi bailando bajo la luz de la luna, en un espectáculo con mucho mortales alrededor tuya. Sentí la necesidad entonces de tomarte por la cintura y bailar contigo, pero no podía hacerlo lógicamente. Así que he estado mucho tiempo intentando seguirte lo máximo posible, para verte, hasta que por fin, han accedido, y abandono todos mis dones, para poder hacerte feliz. Se que tu corazón estaba vacío y buscabas a alguien para dar todo el amor que tienes dentro. Que no has tenido suerte en el amor. Pero ahora, estamos los dos, para cumplir juntos nuestros sueños.

Ella no comprendía muy bien que estaba sucediendo, ni sus palabras, sólo sentía una fuerte atracción, y se notaba totalmente embelesada, no podía dejar de prestarle atención, y sintió como sus labios se iban aproximando a los de él, hasta rozar la piel más suave que pudiera haber, y el beso más auténtico que nunca le habían dado.

Y los dos se abrazaron, y  no se cuestionaron nada más, sino que se dejaron llevar por lo que su emoción le guiaba, y la luna, en cuarto creciente, se reflejaba en el mar, iluminando algo muy bonito que acababa de nacer.

Dicen, que cada vez que la Luna está en esta fase, los mares se revuelven gritando el nombre del dios que quiso ser mortal para amar a una mujer, porque echan de menos su presencia y tienen celos de que ella tenga todo su amor.

martes, 2 de agosto de 2011

XXXVII: Misión México. El Viaje.

Madrid, Madrid, Madrid, en México se piensa mucho en ti....¡Mentira!
Por más que rece la canción esa letrilla, os puedo prometer que me he acordado de Madrid sólo cuando tuve que rehacer la maleta. Bueno, y de vez en cuando me acordaba de los que se quedaron aquí...o ahí...y no vinieron conmigo.

Ha sido un viaje a pedir de boca. Creo, que pocas cosas más hubiera podido imaginar.
Llegamos el domingo, el vuelo, en hora, asientos, cómodos, y pese a que son 9 horas de trayecto, se me pasaron rápidamente. Me dio tiempo a leerme un libro y medio, una revista, ver una peli y dormir.

Nada más aterrizar, y tras superar el golpe de humedad, que realmente impacta, nos esperaba en el autobús Miguel Ángel, nuestro receptivo. Junto a él, Frank, su jefe. Nos dieron la bienvenida, y algunas instrucciones más, entre otras, nos habían concedido un upgrade (¡gracias Bea!) y nos alojaban en el Barceló Tropical.
Una pasada. Que hotel más bonito, que cuidado, que piscinas más chulas... y sobretodo, que playa. Ay, el mar, yo debo tener alma de marinera, o mi sino es vivir ahí. Cómo me gusta perder la mirada entre las aguas turquesas, y oler a sal y arena, mientras mis pies pasean rozándola suavemente.
Una vez instaladas, había que inaugurar las vacaciones, así que huyendo de los tópicos de los Todo Incluido, cerveza al canto, con lima, por supuesto. Creo que nunca había bebido tanta cerveza, pero es que esa, no sabía igual.
Conseguimos aguantar lo justo, para soportar el jet lag del viaje, así que el martes, con mucho ánimo nos levantamos. 6.30 de la mañana. ¿Cómo? ¡Joaquinaaaaa!, ¡que estamos de vacaciones! no había otra. Así que aproveché mientras abrían los buffets, para escribir un poquito.
Luego, playa, cerveza, tapita, y reunión con Miguel Ángel. Para nuestra grata sorpresa, nos regalaron dos excursiones. Debió ser que le caímos excesivamente bien, cosa de la que estoy tremendamente agradecida. Así que elegimos Chichen Itza, Cobá y Tankha y compramos la de la disco de Cocobongo.

De Chichen, que ya lo conocía, me quedé con más explicaciones ya que el guía era muy bueno. Incluso nos enseñó a contar con los símbolos mayas. Calor, sí, pero mereció la pena.

De Cobá y Tankha, me quedo con la experiencia de subir una pirámide desde donde se divisa gran parte de la selva, un cenote y otras ruinas mayas. Me quedo con la sensación del aire en mi cara, manejando la bicicleta, con el agua fresca  y transparente del cenote, y con la rica comida típica del lugar.

De Cocobongo, para el que no lo sepa, es una discoteca-Show, donde actúan haciendo performance de artistas como Elvis, Madonna, The Kiss...entre otros. Fue muy divertida la noche, tenía a un mexicanito que nos servía las bebidas, echaban globos de colores, serpentinas, cañones de papelillos, y la gente gritaba, bailaba, enseñaba el culo...ejem...bueno, eso las guiris putillas que estaban desbocadas...en realidad, parecía un poco Sodoma y Gomorra...pero igualmente, divertidísimo.

Otro día decidimos ir a Tulum, con el colectivo, que viene siendo una Van, donde por 3$ te recogen en la autovía (sí, las autovías se pueden cruzar andando, puedes pararte, e incluso cambiar de dirección en mitad del carril)y te dejan en los sitios más típicos. La rubia siempre paga, como diría Ana...La entrada a Tulum cuesta 51 Ps, es decir, 5$. Eso sí, hay otras formas que incluyen guías, trenecito e incluso una visita desde un catamarán. Pero elegimos la forma a nuestra bola. Es uno de los sitios con más encanto, una fortaleza a pie de mar, frente a uno de los arrecifes más grandes del mundo. Cerca, hay otras dos playas públicas: Santa Fe, que está vacía y Paraíso, que está categorizada como una de las mejores playas del mundo, pero llena de turistas. En el camino hasta las playas, puedes ver una increíble cantidad de iguanas, cangrejos enormes y mosquitos chupasangre. Hay que echarse antibichos.

También nos dio por visitar Playa del Carmen, una noche, después de cenar en el japonés del hotel. Además, habíamos quedado con una familia con los que estuvimos hablando en la playa, muy simpáticos, de Huelva. Estuvimos en una discoteca al aire libre, en la única donde nos dejaban pasar con el chico que era menor. Y realmente lo pasamos bien hasta que empezó a diluviar y cayó un tremendo rayo en mitad de la pista. Aún así, esa noche me encantó la tormenta, me sentía tan protegida, que incluso volviendo al hotel, hubo un momento de acojone múltiple, creo que me hubiera dado igual cualquier cosa que hubiera pasado.

No he parado, he de decirlo. Ni siquiera los ratos del hotel, ya que participaba también en las clases de aquagym, en las de baile...Conocimos a gente muy interesante de otros países,incluso descubrimos que hay gente tremendamente guapa oriundos de Mérida; otros, muy cansinos, bailé bajo la lluvia, comí de todo y hasta marisco...(bueno, algo), bebí cosas nuevas, me reí cada mañana al despertar  diciendo tonterías de las que salen estando de vacaciones, contemplé un amanecer de lo más bonito, dormí 15 minutos en 24 horas,hablé en spanglish, me mecí en hamacas, no me quemé, no me picó ningún bicho...y hasta me terminó abanicando un negro...así, queda un poco racista, pero, os cuento la última anécdota:
Derrick y André, californianos, intentando hacer amistad con nosotras. Derrick, un armario empotrado color wengué. Sentado a mi lado, contándome cosas en un castellano bastante divertido. Parecía que estábamos jugando al Party, con tanta mímica. En esto, que empiezo a abanicarme, por el calor. Y el muchacho, muy cortés, me dice que no me preocupe, que el me abanica. ¡Ana! ¡Ana!; cruce de miradas, y las dos empezamos a reírnos malvadamente, dada la situación. Claro, ellos no entendían nada, pero sonrieron para la foto. El día que se enteren de la expresión: Sólo falta un negro abanicándome, se acordarán de mi y de mi familia, probablemente.

Realmente, lo que todo empezó con un poco de nervios, como os conté en el anterior post, terminó siendo una grata experiencia, y de nuevo, una cantidad infinita de recuerdos y buenas sensaciones grabadas en mi memoria.

Madrid, Madrid, Madrid, en México no se piensa nada en ti.

domingo, 17 de julio de 2011

XXXVI: Misión México

Vacaciones. Ay, soñadas vacaciones. Yo creo que es una de las cosas que no me importaría en mi vida, estar de vacaciones perennes remuneradas. Viajar, conocer, hacer lo que quiera y cuando quiera...Si el trabajo es salud, que trabajen los enfermos ¿no?.
Bueno, volviendo a la realidad, y como bien marcan los calendarios, son fechas para desconectar y descansar. El que crea que tengo más vacaciones que nadie, está equivocado. Lo que pasa es que administro bien mi tiempo.
Este año, y a raíz de un acontecimiento familiar, tuve que cambiar mis fechas de descanso, y como consecuencia de ello, me descuadré del calendario de mis amigas.
Pero, yo que suelo tener recursos para todo, pensé, "bueno, no creo que tenga problemas en que cualquiera de mis demás amigos me acompañen a uno de esos viajes que yo hago".
¡JA!

Busqueda de acompañantes: (el orden no es del todo real)
Primer sujeto: Espectro de Seda

-¿Te vienes a México conmigo? *Dime fechas. -24 de Julio *Tengo demasiado trabajo, no me dan los días.
¡Auchs!

Sujeto dos: Manu

-¿Te vienes a México conmigo?*Dime fechas. -24 de Julio *Tengo demasiado trabajo, no tengo vacaciones hasta septiembre.
¡Auchs!

Sujetos tres: Pin y Pon

-Chicos, se que estáis opositando, que acabáis de venir de LA, ¿os venís a México conmigo? * No tenemos ni un "pavo", y encima tenemos muchas bodas....
¡Auchs!

Sujeto cuatro: Primo Lejano

-Primo, ¿te vienes conmigo otra vez de vacaciones?A México. *Uhmm...¿Tu sabes que vuelvo a tener pareja?. -No, pero vaya, no me importa...* Creo que no puedo.
¡Auchs!

Sujetos cinco y seis: Canelí y Borji

-¿Os venís conmigo a México? (sus respectivas)*Ni de coña, ellos disfrutando y nosotras en casa.
Me lo veía venir.

Sujeto siete: Alex

-¿Te vienes conmigo a México' *¿Cuando?. -24 de Julio *Me voy a Londres el día 1.
¿En serio? ¡Auchs!

Sujeto ocho: Chili

-Chili, ¿te quedan más vacaciones para finales de julio? *No, ya las siguientes me voy en Agosto. Seguro que encuentras a alguien más.
¡Ojalá!

Sujeto nueve: Mami.

-Mami, tu oportunidad para ir de vacaciones. *No tengo ganas, ¿quién se ocupa de tu padre? Hombre, no es por nada, pero creo que con 63 años, se sabe cuidar el solito. * He dicho que no.
¡Y punto!

Sujeto diez: Ari

-¿Te hace un México de relax? *Depende de los dineros que me entreguen mañana [...]Lo siento, no me llega y no tengo paro.
¡Te traeré algo por maja!

Sujeto once: Espontáneo recomendado (y tremendo)

-Sólo te conozco de tomar un café (y me han dicho que eres un buen partido), pero ¿te vendrías conmigo a México? *Te lo confirmo esta tarde, no sólo una semana, ¡me iría más contigo! [...] Lo siento guapa, tengo una reunión inamovible.
Me quedaré con las ganas.

Sujeto doce: Valdebebé

-¿Cuando terminas los exámenes? *El 19, pero las prácticas a finales de julio ¿por qué?. Nada, déjalo, simple curiosidad...

Sujetos abiertos de Facebook/ Twitter:

-¿Alguien con dinero y vacaciones el 24 de julio se viene conmigo a México?
*¡Yo tengo vacaciones! (Ex-compañero de la carrera). Lo siento, tu mujer no creo que te deje
*¡Yo me iría! (Un Ex). Lo siento, no creo que tu novia de ahora te deje.
*¿Y yo? (La novia de mi ex). Uhmmm... creo que hay algunas cosas para las que prefiero no ser tan moderna.
*Yo me voy contigo en octubre.(Amiga de la carrera). Uhm...me quiero ir en julio, por si no lo has leído bien.
*¡Yo!¿Cuando nos vamos?(Desconocido 1). Lo siento, el mensaje era para mis amigos. Además, podrías ser mi padre. Además, no te conozco de nada, ni quiero.

Sujeto trece: El intocable Don M.

-¿Te vienes conmigo a México? *¡Que montón de trabajo tengo!. Uhm... ¿Te vienes conmigo a México? *Es que no tengo dinero. Es que no tengo vacaciones. Es que me quiero ir con mi hermano. Es que mañana me voy a torcer un tobillo y el médico me va a dar la baja para que no viaje. Es que me lo prohíbe mi religión. Es que mi madre no me deja. Es que no tengo bañadores. Es que.....

Es que sabía todas las excusas, pero tenía que intentarlo.

Sujeto catorce: Fotoman

-Te cambio viaje a México por reportaje fotográfico allí. * Me iría encantado, además, por varias razones, pero tengo trabajo importante ese fin de semana. ¿No lo puedes cambiar?
Buen intento. Me quedo con las ganas también.

Como veis, fácil no es. No ha sido para nada. Creo que me va a pasar algo en México ya que tampoco pude ir en mayo, y por eso los planetas no se alinean para favorecer el viaje y el destino no quiere que vaya.
Pero, siempre hay un amigo que sale de la nada.
Y, pese a que lo descarté porque no estaba pasando por una buena racha, cuando le conté la película, fueron estas sus palabras:
*Yo si quieres, me desplazo hasta allí, y me quedo contigo, me hace falta desconectar de todo.
¡Bien, sí!¡ por fin!

Así que, solicitud enviada. Ahora solo falta que la Ley de la atracción funcione, y queden plazas, y me vaya. Y me vaya muy lejos, a disfrutar de todo, a no hacer nada, a escribir, a hacer fotos, a tomar el sol y bañarme. A relajarme, tomar fuerzas y olvidarme de todo.
Y si pierdo el avión de vuelta, tampoco me importaría mucho, la verdad.

Hasta el miércoles, no se nada con seguridad. Pero, que no me quedo en Madrid, eso os lo digo yo.